Learning a new rythm- Part 2 / Aprendiendo un nuevo ritmo- Segunda parte

The outside has been a lot more colourful and interesting.
Leaving Rio on a bus with direction São João del Rei, we lived a memorable moment.
When the bus driver finished taking the tickets and everyone was seated, standing in the middle of the aisle, he said for everybody something more or less like this:
“My name is Joao da Silva, I’m your bus driver today, I want you to know that I profoundly respect the lives of all of you and therefore I won’t speed. God permitting, I will do my best to drive you safely to our destination. I wish you a pleasant trip. Please let me know of anything I can do to make it be so”
Hector and I, moved and surprised, had to make a real effort not to clap. Thinking he could consider it mockery, we limited ourselves to a profuse thank you.

After so many crazy taxi and bus drivers in the last year (Indian, Burmese, Turkish and the worst of all or maybe because it’s more recent, Syrian and Lebanese), what a great different example! For a change, someone that realises, addresses consciously and states out loud in public his responsibility with us, his passengers.

Putting aside time schedules he gave the upmost importance to the true and original goal of all kinds of passenger transportation: to arrive there safely.
Besides, despite the many years driving, despite his wealth of experience reading the road conditions on our route, he was humble enough to acknowledge the Divine, the perfect karmic law in our world, as the ultimate decisive force for the fate of his precious cargo.
We felt deeply impressed and profoundly thankful.
Hiding, gripped to the top of our bus all the way from Rio to Sao Joao came with us a huge borrasca. The heavy rain made impossible to visit the colonial town of Tiradentes. So after a day of resting in a friend’s house, we decided to continue to Belo Horizonte.
Quicker than the rain, which this time missed the bus, we managed to enjoy two wonderful sunny days with our new couchsurfer friends, Juliana and Loiro.

A trip back in time to our high school days when we played drinking games, this time in Portuguese, kept us laughing from early evening to late at night, one day.
New paths of exploration of Portuguese culture were opened to us by the skilled and experienced hands of new made friends:

A path of Brazilian poetry: Manuel Bandeira (I’ve just bought a compilation of his works titled ‘Estrela da vida inteira’. Yes, I’m reading in Portuguese, which is a lot easier than I expected. Actually I’ve just finished the book “Essay on blindness” (recommended by my brother and given as a present by Gabi from Rio) written by Portuguese José Saramago, and which I also recommend (can’t wait to see the movie), Carlos Drummond de Andrade, Joao Cabral de Melo Neto, Ferreira Gullar, José Paulo Paes, Cruz e Souza, Cecilia Meirees, Adélia Prado, Ana Cristina César, Manuel de Barrot and Paulo Leminsky…

A path of Brazilian music (of which I’m sure you know more than what you expect): Arnaldo Antunes, Arrigo Barnade, Funk como le gusta, Elza Soares, Jose Miguel Wisnik, Chico Scienci, Cartola, Clementina de Jesús, Moreira da Silva, Na Ozetti, Caetano Veloso, Maria Betania, Gal Costa, Vinicius de Moraes, Tom Join, Cordel do Fogo Encantado, Chico Buaeque, Lenine, Marisa Monte, Paulino da Viola, los hermanos, Seu Jorge, Fundo de Quintal, beth Corvalho, Titas, Nando Reis, Jorge Aragao, Vanesa da Matta, Jorge Ben Jor, Dona Ivonne Lara, Mangueira, Salgueiro, Gilberto Gil…

And to complete the arts scene we spent a whole afternoon in Inhotim the most beautiful botanical garden we have ever seen, admiring Nature’s supreme ability to make beauty and the contemporary art works of many Brazilian artists.

Ouro preto (black gold), an incredibly beautiful mining colonial town about two hours from Belo Horizonte, with many Baroque churches and colourful houses, various mines opened to the public and its famous chocolate (hot and cold), saw us aimlessly wondering its stunning steep cobble-stone-paved streets for a whole day.
Our stay in Belo Horizonte finished with a magical encounter with an extraordinary ceramist, Francisco Brennand, well not exactly with him but with his works.
From the exhibition brochure:
“Characters of old and European history, of Greco-roman mythology, of the Bible. What links them all is their particularly bloody and tragic end. The real theme of Brennand, treated obsessively to exhaustion in his capital works, was and continues to be the fatal destiny of humans, his essential infelicity, today like yesterday like tomorrow.”
Coming out the exhibition at different times but under the same magical spell, Hector and I look at each other and at the same time say, ‘we have to visit him in his studio-house in Recife’. A place, we’re told, where many people take their shoes off to better absorb the energy coming off the earth, as if they were in a sacred old oriental temple or Mesopotamic palace, such is the impression it causes upon its visitors.

Brazil’s album has been inaugurated. Check it out!

________________________________________________________________________________________
El exterior ha sido mucho más colorido e interesante.
Dejando Rio en un autobús dirección São João del Rei, vivimos un momento memorable.
Cuando el conductor terminó de recoger los billetes y todo el mundo estaba sentado, de pie en mitad del pasillo, habló para todos nosotros algo más o menos como esto:
“Me llamo Joao da Silva, soy su conductor por hoy, quiero que sepan cuan profundamente respeto las vidas de todos ustedes y que por tanto no superaré el límite de velocidad. Haré todo lo posible para conducirles, si Dios lo permite, sanos y salvos a nuestro destino. Les deseo tengan un buen y placentero viaje. Por favor avísenme si hay algo que yo pueda hacer para que así sea.”
Héctor y yo, con sorpresa y emoción, tuvimos que hacer un gran esfuerzo para no aplaudir. Pensando que se lo podía tomar como mofa,  nos limitamos a darle las gracias profusamente.
Después de tantos conductores de taxi y autobús locos de este último año (indios, birmanos, turcos y los peores o quizás así lo parezca por ser los más recientes, sirios y libaneses) menudo cambio! Para variar, alguien que se preocupaba, que era consciente y lo decía en voz alta para todos, de su responsabilidad para con nosotros, sus pasajeros.

Poniendo de lado los horarios, dio la mayor importancia al objetivo verdadero y original de todo tipo de transporte de pasajeros: llegar sanos y salvos.
Además, a pesar de los muchos años de conducción, su abundante experiencia en leer las condiciones de nuestro camino, era lo suficientemente humilde para reconocer a lo Divino, a la perfecta ley kármica de este universo, como la fuerza decisiva y última del destino de su preciosa carga.
Nos sentimos profundamente impresionados y agradecidos.
Agazapado, agarrado a lo alto del autobús, todo el camino desde Rio a Sao Joao, vino con nosotros una enorme borrasca. La lluvia intensa hizo imposible la visita al pueblo colonial de Tiradentes. Así que tras un dia de descanso en casa de una amiga decidimos continuar hacia Belo Horizonte.

Más rápidos que la lluvia, que esta vez perdió el autobús, conseguimos disfrutar de dos días soleados con nuestros nuevos amigos couchsurfers, Juliana y Loiro.
Un viaje al pasado a los tiempos del instituto cuando hacíamos juegos para beber, esta vez en portugués, nos tuvo riendo de la tarde a la noche un día.
Nuevos caminos para explorar la cultura portuguesa nos fueron abiertos por las manos experimentadas y habilidosas de nuevos amigos:

Un camino de poesía brasileña: Manuel Bandeira (del cual me acabo de comprar un libro con toda su obra titulado ‘Estrela da vida inteira’. Sí, estoy leyendo en portugués, lo cual es mucho más fácil de lo que esperaba. De hecho, acabo de terminar el libro “Essaio sobre a cegueira” (recomendado por mi hermano y regalo de Gabi de Rio), escrito por José Saramago, que no es brasileño sino portugués y el cual yo también os recomiendo (estoy deseando ver la peli), Carlos Drummond de Andrade, Joao Cabral de Melo Neto, Ferreira Gullar, José Paulo Paes, Cruz e Souza, Cecilia Meirees, Adélia Prado, Ana Cristina César, Manuel de Barrot y Paulo Leminsky.

Un camino de música brasileña (del que estoy segura  conocéis mas de lo que esperáis): Arnaldo Antunes, Arrigo Barnade, Funk como le gusta, Elza Soares, Jose Miguel Wisnik, Chico Scienci, Cartola, Clementina de Jesús, Moreira da Silva, Na Ozetti, Caetano Veloso, Maria Betania, Gal Costa, Vinicius de Moraes, Tom Join, Cordel do Fogo Encantado, Chico Buaeque, Lenine, Marisa Monte, Paulino da Viola, los hermanos, Seu Jorge, Fundo de Quintal, beth Corvalho, Titas, Nando Reis, Jorge Aragao, Vanesa da Matta, Jorge Ben Jor, Dona Ivonne Lara, Mangueira, Salgueiro, Gilberto Gil…

Y para completar el panorama artístico pasamos una tarde entera en Inhotim el jardín botánico más bonito que hemos visto nunca, admirando la habilidad suprema que tiene la Naturaleza para crear belleza y trabajos de arte contemporáneo de muchos artistas brasileños.
Ouro preto (oro negro), un increíble pueblecito colonial minero a dos horas de Belo Horiznote, con numerosas iglesias barrocas y casas coloridas, varias minas abiertas al público y su famoso chocolate (caliente y frío), nos vio subir y bajar sin rumbo fijo durante un día entero sus extraordinarias callecitas empedradas.

Nuestra estancia en Belo Horizonte terminó con un encuentro mágico con un extraordinario artista ceramista, Francisco Brennand,, bueno, no exactamente con el, si no con parte de su obra.
Del folleto de la exhibición:
“Personajes de la historia antigua y europea, de la mitología romana, dela Biblia. Unidos por un final particularmente trágico y sangriento. El tema real de Brennand, tratado obsesivamente hasta el agotamiento en su obra capital, fue y continúa siendo, el destino fatal del hombre, su infelicidad esencial, hoy como ayer como mañana.”

Saliendo de la exhibición uno más tarde que otro pero bajo el mismo encantamiento, Héctor y yo nos miramos y al mismo tiempo decimos, ‘tenemos que visitarle en su casa-estudio en Recife’. Un lugar, nos cuentan, donde la gente se quita los zapatos para absorber mejor la energía que emana del suelo, como si estuvieran en un antiguo y sagrado templo oriental o en un palacio mesopotámico, tal es la impresión que causa a sus visitantes.

El album de Brasil ha sido inaugurado. Echale un ojo!

2 Comments to “Learning a new rythm- Part 2 / Aprendiendo un nuevo ritmo- Segunda parte”

  1. OLE POR EL CONDUCTOR!!!!

    Ya veo que vais bien. Las fotos preciosas. Nosotros aquí con un frío qeu pela, pero gracias a Dios podemos disfrutar de la chimenea encendida y una castañitas asadas…

    Besazos!

  2. Teresa,
    Hola guapisima!
    Estamos de maravilla. Tostarse al sol en Diciembre es bastante …. interesante.
    Espero que tu familia esta bien.
    Muchos besos para ti y Quique.

Leave a Reply

Subscribe without commenting